NO AL FUNDAMENTALISMO RACISTA EN LA POLÍTICA PERUANA Y SUDAMERICANA

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viernes, 19 de junio de 2009

ESTADOS PLURINACIONALES: OBJETIVO PERU

¿Por que la oligarquia internacional quiere fragmentar al PERU?

Te adjunto el articulo "De donde vienen las flechas de la insurreccón indigena en Perú" publicado en MSIa INFORMA Vol I. Nº 13, 18 de junio de 2009, que incluye un analisis sobre la guerra irregular y del conflicto amazonico.

Saludos,
Francisco Vidarte
fvidarte@hotmail.com


De dónde vienen las flechas de la insurrección indígena en Perú

Quien leyera las advertencias que hicimos durante las celebraciones de V Centenario del descubrimiento y evangelización de América, cuando el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana nació, no se sorprendería de que al iniciarse el siglo XXI, se disemina velozmente en nuestro continente la demanda de la creación de Estados plurinacionales, idea antes únicamente elucubrada en los gabinetes geopolíticos del poder oligárquico como el Dialogo Interamericano, el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York entre otros. Desde México hasta la Patagonia, prolifera, internacionalmente coordinada, la reivindicación de fragmentar las naciones en base a criterios étnicos.
Que estos acontecimientos corren sueltos de modo más agudo en la región andina de América del Sur, no es novedad. Hace poco tiempo fue Bolivia la que cayó en las redes con la nueva Constitución promulgada en el gobierno de Evo Morales, que de nación única e indisoluble pasó a ser un Estado plurinacional, políticamente fragmentado. Ahora es Perú donde ronda el fantasma plurinacional. También se vislumbran conflictos etnonacionalistas en Ecuador, Colombia y Chile. Brasil que ha sido condescendiente con las demandas indigenistas para definir territorios absurdamente enormes en la región amazónica, puede esperar que llegue su turno.
El descontento de la población indígena latente en Perú desde 2008, se agudizó intempestivamente y se extendió a otros sectores de la población igualmente víctimas de los efectos de la pobreza. Las movilizaciones en apoyo de la protesta indígena y en la condena al gobierno del presidente Alan García, toman fuerza en los países vecinos y en Europa. Tal parece que el brebaje alucinante del Abya Yala, la región que comprendía parte de Perú, Colombia y Panamá en la América precolombina, ha entorpecido el juicio y se ofrece a los habitantes de la región como la resolución de todos sus problemas, una especie de jardín del Edén, pero que fue maculado por el descubrimiento y la evangelización, que dio origen al proceso de mestizaje más rico de la historia humana.
Pero mientras la población que sale a la protesta callejera es enajenada en la nueva utopía, sus dirigentes sí saben bien el alcance de sus acciones. Hace dos décadas Perú ya fue atormentado por el terrorismo del sanguinario Sendero Luminoso, una fabricación que combinaba una exótica mezcla de, entrenamiento militar en Corea del Norte, militancia en la teología de la liberación, y experimentos antropológicos salidos de los laboratorios de la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona de Paris empapados de un indigenismo radical, o sea una ideología de odio hacia los "blancos" u occidentales.
Los nuevos dirigentes que llevan a Perú al matadero azuzando el odio étnico, no se distancian mucho de tal ideología, reforzados ahora por reconocidos tentáculos del poder anglo-americano que se desplaza en varias instancias internacionales para manejar los hilos de lo que sería un gobierno mundial, con autoridad suficiente para poner la soberanía de las naciones por debajo de la ley internacional. Esto es lo que representa el Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT), que le otorga a las poblaciones indígenas tamaños derechos sobre los recursos de la nación rayando en el derecho a la secesión por encima de las leyes nacionales. Un caso contra Perú fue interpuesto ante un comité respectivo de la entidad por los ahora insurrectos, desde 2008. Por eso, para comenzar a dispersar las operaciones de esta "guerra irregular" cualquier nación que le tenga aprecio a su soberanía y a sus instituciones nacionales debería denegar el Convenio de marras.
Este mecanismo es parte de un engranaje en el que se mueven fuertes intereses políticos-económicos de los grupos oligárquicos internacionales, como aquellos que controlan los carteles de materias primas estratégicas y alimentos, que ven en la región amazónica no únicamente de Perú, sino en su conjunto, una posible reserva mundial. Y que mejor que sea controlada por indígenas, antes que por una fuerte presencia del Estado nacional soberano. A estos intereses sirven las bien financiadas ONG, algunas de ellas, propiedad particular de la familia real británica como el Fondo para la Vida Silvestre (WWF) que financia y supervisa proyectos para la entidad líder de los actuales conflictos en Perú, la AIDESEP.

La existencia del Estado nacional soberano siempre ha sido el blanco a destruir por estos intereses oligárquicos. La idea de los Estados multiculturales fue meticulosamente elaborada por los representantes de la geopolítica británica en el siglo XIX en el gobierno del gigante colonialista Lord Palmerston, como el famoso Lord Acton (1834-1902); especializado en la manipulación de rivalidades interétnicas, sostenía que los "Estados multiculturales" eran el mejor antídoto contra una "autoridad única, porque equilibra los poderes". En sustancia, su enfoque no ha variado.

Por eso acusar al "comunismo internacional" de los actuales disturbios peruanos como lo hizo el acosado presidente Alan García, no es un error circunstancial sino una falta de perspectiva cuyo resultado será perder la guerra. También lo es, atribuirle la ofensiva al denominado Foro de Sao Paulo, que existe, moribundo, pero es utilizado ad hoc por los grupos neoconservadores de Washington y de Europa para mantener una especie de "guerrita fría" en el hemisferio, mientras avanzan las operaciones de inteligencia para proteger los intereses oligárquicos del Establishment anglo-americano.

En todo esto, los Estados nacionales se debilitan, encadenados a un globalismo político y financiero, un nuevo colonialismo, causa del empobrecimiento de millones de habitantes del continente convertidas en masa de maniobra de los dirigentes de la plurinacionalidad. Es en este entretejido de intereses donde se fabrican las flechas indigenistas lanzadas en nuestro continente contra el Estado nacional soberano.
Fuente: MSIa INFORMA Vol I. Nº 13, 18 de junio de 2009

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